lunes, 3 de diciembre de 2012

Un almuerzo de domingo...



Hoy decidimos salir de casa a comer rico, algo que en nuestro país esta muy de moda, fuimos en dirección a "El Mercado" un restaurant, del que escuchamos hablar mucho pero como era de esperarse, mil personas esperando mesa. Decidimos entonces cambiar de dirección, pero como el estómago rugía entonces pensamos que lo mejor era ir a algún otro lugar cercano.

"Caplina" fue la opción más cercana, al llegar te reciben dos señores que indican donde puedes cuadrar rápidamente y como no hay cola bajamos, nos reciben dos chicas muy jóvenes con ningún tipo de ganas, nos miran como diciendo "¿qué hacen aquí?, a esa mirada respondemos "hola, mesa para tres?", ellas caminan con cartas en la mano y asumimos que debíamos seguirlas.

En el camino dejaron las tres cartas en una mesa, asumimos que era el lugar que debíamos utilizar, hasta ahí conservábamos el buen humor, pero después sólo nos falto pararnos a bailar, para que alguno de los mozos que pasaban a nuestro alrededor nos atendieran.

La experiencia fue única, pero al terminar decidimos que no volveríamos.
Ahora me pregunto las personas que tienen a su cargo la administración o dueños de este restaurant, valoran qué lo importante es la experiencia vivida en su restaurant? mi respuesta como cliente hoy sería no!, porque la atención cumplió con traer platos, cuenta, dejar una servilleta debajo de la jarra de chica con la que ensució el mantel al servirnos. No quiero ni opinar sobre el mozo más jóven (con uniforme de color claro), que intento apilar los platos delante mío en la mesa para retirarlos (le pedí que no lo hiciera por favor).


Les puedo comentar que el Piqueo Caliente (si mal no recuerdo el nombre) es muy bueno.

Mis consejos son: busquen capacitar a las chicas jóvenes de la entrada para que saluden y sean amables, revisen la operación de su local para que los mozos no parezcan alocados y no evidencien que estan a mil, revisen los tapices de sus sillas y manteles que están bastante desgastados.

La competencia es fuerte y si quieren que su público regrese tienen que esmerarse mucho. Si no atienden a la gente bien, no regresarán y tendrán que invertir mucho más en público nuevo para que regrese, pero la fidelización de los clientes es lo más importante. Atraer a los clientes hoy a un restaurant con la competencia que hay es difícil y costoso, aseguren su inversión haciéndoles vivir una experiencia única, para que esa inversión no sea considerando un gasto.




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